jueves, agosto 22, 2019

La Cuaresma

Lo + leído hoy

Magna de Córdoba: toda la información, pasos y bandas participantes

¿Cuándo es? Se celebrará desde el 15 al 20 de septiembre de...

La Virgen del Carmen atracó en los corazones de los baezanos

Un año más y en el transcurso de la novena que la Real Cofradía de Nuestra Señora...

Alcalá, bajo la protección del Escapulario carmelita

La Virgen del Carmen salió un año más el paso sábado en procesión por las...
Booking.com

¿Qué es la Cuaresma?

Con el término de Cuaresma nos referimos al período de 40 días previos al Domingo de Ramos. Viene del latín quadragesima (cuadragésimo día), y es común a la mayoría de las Iglesias Cristianas, aunque con fechas de inicio y duraciones distintas. En el caso de la Iglesia Católica, su inicio va marcado con el Miércoles de Ceniza, y se distribuye en cinco semanas y media (los días de Ceniza del miércoles al sábado y las cinco semanas litúrgicas correspondientes a cada domingo).

JESÚS EN EL DESIERTO

El período de 40 días viene inspirado en las jornadas que el Señor pasó en el desierto, en oración y ayuno, antes de comenzar su vida pública tras haber sido bautizado en el Jordán por Juan el Bautista. Este período, a su vez, tiene su raíz en los 40 días que estuvo inundada la Tierra en el Diluvio Universal, pero, sobre todo, en los 40 años que el Pueblo de Israel anduvo por el desierto guiado por Moisés.

Esta escena de la vida del Salvador está relatada en las Sagradas Escrituras por los Evangelistas Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Comencemos tratando el relato de Marcos, quien ofrece una descripción breve y somera de este período de tiempo: “A continuación, el Espíritu le empuja al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían” (Mc 1, 12-13). Los exégetas establecen la analogía del relato de Marcos con la profecía de Isaías (cf. Is 11, 6-9: “el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá”) y de Oseas (2, 16: “Por eso voy a seducirla: la llevaré al desierto y hablaré a su corazón”). Respecto a “los ángeles le servían”, suceso que relata también Mateo (usando el mismo texto que se referencia a continuación) pero no Lucas, se compara con el Salmo 91 (11-12): “dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos”.

Mateo y Lucas, por su parte, nos aportan los relatos más completos y similares entre sí. Ambos comienzan señalando que Cristo fue al desierto llevado por el Espíritu para ser tentado, y que en todo momento fue asistido por el Paráclito (Lucas insiste especialmente en todo su Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles en la acción del Espíritu Santo). Una vez en el desierto, sufre tres tentaciones: convertir una piedra en pan, lanzarse por el alero del Templo y someter a sus pies todos los poderes de la Tierra. Por un lado, estas tentaciones tienen una especial analogía con la debilidad del Pueblo de Israel durante su huida de Egipto: buscar alimento fuera de Dios (Ex 16, 3 “Los israelitas les decían: ‘¡ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahveh en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos hasta hartarnos!’”; Dt 8, 3 “Te humilló, te hizo pasar hambre, te dio a comer maná que ni tú ni tus padres habíais conocido, para mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahveh.”), tentar a Dios por propia satisfacción (Ex 17, 7 “Aquel lugar se llamó Massá y Meribá, a causa de la querella de los israelitas, y por haber tentado a Yahveh, diciendo: ‘¿está Yahveh entre nosotros o no?’”; Dt 6, 16 “No tentaréis a Yahveh vuestro Dios, como le habéis tentado en Massá.”) y renegar de Dios, abrazando falsos ídolos que procuran el poder de este mundo (Ex 23, 24-25 “No te mostrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitarás su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas. Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios, yo bendeciré tu pan y tu agua”; Dt 6, 13 “A Yahveh, tu Dios, temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás.”) Por otro lado, cerrando este apartado, es interesante señalar las reflexiones que hace Fabrice Hadjadjd en su libro La fe de los demonios, donde compara las tentaciones de Jesucristo en el desierto con las tentaciones que puede sufrir la Iglesia actual: Humanitarismo (reducir la labor de la Iglesia a lo social, descuidando lo espiritual), Quietismo (no hacer nada, dejarlo todo de forma pasiva “en manos de Dios”) y Evangelismo o activismo misionero (llevar a cabo un apostolado que no tenga a Cristo como fin sino al cristiano).

MIÉRCOLES DE CENIZA

El día que da comienzo a la Cuaresma es el Miércoles llamado de Ceniza. Este debe su nombre el singular ritual que se lleva a cabo durante la Eucaristía este día: la imposición de la ceniza. El sacerdote bendice las cenizas que se han dispuesto para tal efecto y después las impone a los fieles en la cabeza, en señal de penitencia. El uso de la ceniza relativo a la penitencia, al dolor y a la expiación viene desde muy antiguo. Ya las religiones del Próximo Oriente usaban este elemento, que heredaron los judíos y de estos los cristianos. La ceniza ha tenido en muchas culturas cierto carácter funesto: nos recuerda la fatalidad de la vida, la corruptibilidad de la materia, el dolor, la muerte… Hay que recordar la tradición de muchas culturas antiguas de incinerar los cadáveres de los difuntos en puesto de inhumarlos.

En la Biblia, la ceniza es usada principalmente como elemento que significa la penitencia, el sufrimiento… En el Antiguo Testamento aparecen varios ejemplos del uso que el pueblo de Israel -y otras culturas orientales en algunos casos- le ha dado a este elemento. El más significativo puede ser el de Jonás, cuando predica en Nínive la cólera de Dios y el castigo que le sobrevendrá a la ciudad: “La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza” (Jon 3, 6). 

Durante la imposición de la ceniza el sacerdote, diácono u otro ministro designado para tal efecto recita una de las siguientes frases: 

  • Polvo eres y al polvo volverás” (Gn 3,19). Es la frase que se ha venido usando secularmente durante el rito de la imposición de ceniza. Se corresponde al pasaje de la caída de Adán y Eva en el Pecado Original. Nos recuerda nuestra fragilidad, nuestra pobreza, nuestra humanidad -somos perecederos-, nuestra dependencia de Dios: “Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente” (Gn 2, 7), “Replicó Abraham: ‘¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza!’” (Gn 18, 27), “Llevamos este tesoro en vasijas de barro” (2 Cor 4, 7).
  • “Conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15). El evangelista Marcos sitúa esta interpelación al inicio de la predicación pública de Jesús, tras haber vuelto del desierto. La Cuaresma es un camino de conversión al Señor, de mirar en el interior del corazón, buscar lo que hay que cambiar y tomar la determinación de seguir al Señor con la ayuda que nos proporciona la Iglesia, las armas de la oración, la limosna y el ayuno. “Volví mi rostro hacia el Señor Dios para implorarle con oraciones y súplicas, en ayuno, sayal y ceniza” (Dn 9, 3)

ORACIÓN, AYUNO Y LIMOSNA

Son los tres instrumentos que recomienda la Iglesia a los fieles que se intensifiquen durante el período de la Cuaresma. El pasaje del Evangelio que se proclama durante la misa del Miércoles de Ceniza habla de estos tres instrumentos, cuya clave y valor  son practicarlos en secreto, discretamente: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre Celestial.” (Mt 6, 1)

«Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» (Mt 6, 4) La limosna es más que dar a un pobre lo que nos sobra: para que sea perfecta, debe ser un desprendimiento de algo que queremos, negándonos a nosotros mismos y dominando así nuestro afecto por las cosas materiales en pro del hermano y de Dios. Dar limosna no sólo puede ser dar ayuda económica o material a los pobres: ofrecer el preciado tiempo a los amigos -o no tan amigos-, escuchar atentamente al otro, dar palabras de consuelo al que las necesita… En definitiva, la limosna ha de constituirse como una entrega de sí mismo, despojándose de la voluntad propia.

«Cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» (Mt 6, 6) Jesucristo se retiró al desierto para orar: la Cuaresma es, por tanto, un tiempo para intensificar la oración, para estrechar el trato en amistad con quien sabemos nos ama (Sta. Teresa de Jesús). La Iglesia, para el tiempo cuaresmal, propone sobre todo acudir al sacramento de la Penitencia (puesto que es un tiempo para la conversión) de una forma especial de cara a la Pascua. Dentro de la Cuaresma hay que incidir también en un hecho para nosotros de interés, como son los ejercicios de piedad: Vía Crucis, oraciones de las Cinco Llagas o las meditaciones de las Siete Palabras, entre otros, aparte de triduos, quinarios o novenas a los titulares de tantas hermandades y cofradías pasionarias. Todos estos ejercicios públicos tienen que servirnos para fortalecer la vida de oración interior y personal con Dios, no quedándose así en el simple acto exterior, sino profundizando y arraigando en lo hondo del espíritu-.

«Cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» (Mt 6, 17-18) El ayuno y la abstinencia son dos palabras que resuenan especialmente durante la Cuaresma. Dice así el Código de Derecho Canónico: Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo (CIC, canon 1251). Dicho Código también recoge que las edades mínimas para practicar la abstinencia y el ayuno son 14 y 18 años respectivamente, así como que a partir de los 59 años no hay obligación de cumplir el mandato del ayuno. También, las personas enfermas no están obligadas al cumplimiento del ayuno y/o la abstinencia, depende de las circunstancias.

La Iglesia también recuerda que el ayuno y la abstinencia no son sólo de alimentos, sino de corazón: abstención de malas palabras, de malos hechos o de malos pensamientos… “Sería inútil privar mi cuerpo de comida, pero alimentar mi corazón con basura, con impureza, con egoísmo, con competencias, con comodidades. […] Además de ayunar con tu boca, debes de ayunar de no decir nada que haga mal a otro. Pues ¿de qué te sirve no comer carne, si devoras a tu hermano?” (San Juan Crisóstomo)

- Publicidad -

Últimas noticias

La Virgen de la Asunción inundó de devoción Los Alcázares

Como cada 15 de agosto Ntra. Sra. de la Asunción patrona del municipio costero de Los Alcázares...

Así será el recorrido que realizará el Cristo de la Sed el 28 de septiembre

La corporación lo ha publicado a través de sus redes sociales. La Hermandad de la Sed ha comunicado...
video

Siete años y un día. La Virgen el Rocío llegó a Almonte

Almonte recibe a su Patrona, la Virgen del Rocío, entre miles de devotos 'Cuando pasen siete años, ¿Quién te volverá a ti a...

Con el ultimo rayo de sol en su cara, Virgen del Águila

Un año mas, y como marca la tradición este pasado 15 de agosto, la Virgen del Águila Coronada de Alcalá de Guadaira...

La Virgen del Alcázar reina en los corazones de los baezanos

Cúmulo de sensaciones y emociones en los corazones de los baezanos, en estos intensos días de culto y devoción hacía su Excelsa...
- Publicidad -

Más artículos que es posible que te gusten